Acabada una contienda se entra a la etapa de reconstrucción nacional, y en medio de ella los sinsabores de lo vivido en carne propia, familiares muertos o desaparecidos, amigos y compañeros torturados y asesinados, sentimientos encontrados en ambos lados luego de una lucha encarnizada, podemos nuevamente construir ciudades y pueblos, podemos sembrar árboles y embellecer jardines, pero lo más difícil de realizar es olvidar.
Olvidar sucesos lamentables es lo más difícil en un ser humano , algunos con mas fortaleza harán caso de su indiferencia para continuar, pero los otros los más débiles morirían en su tristeza, y entre ellos quienes guardan la actitud de venganza ,aquí está el odio disfrazado creciendo paulatinamente hasta que no tiene a quien más odiar, y así va acabando con su dignidad convirtiéndolos en fantasmas del pasado, buscando el brillo de las cosas materiales , los elogios , pero en el fondo teniendo el vacio de no poner llenarlo con esperanza, con fe , con amor , con perdón, sentimientos que podemos compartir con los demás y dejar como herencia a nuestras futuras generaciones como ejemplo para poder convivir en paz
Aquí es donde se entra también en la etapa del juzgar y condenar y claro los primeros llamados son los mismos a quienes nosotros reclamábamos para defendernos, las fuerzas del orden, estas personas ya no son los que antes nos resguardaban de algún ataque, ya no son la personas a quienes recurríamos e implorábamos que nos protegieran de la maldad, ya no son aquellos nuestros salvadores, aunque para ello tuvieran que dejar padres, hermanos, esposas, hijos. Ahora es cuando investigamos si las maniobras fueron justas, si las intervenciones fueron perfectas, si no hubo excesos, si respetamos al enemigo, si le dimos opción para rendirse, etc., en fin si todo fue perfecto, y más aun , si respetamos los DDHH.
Hablamos de justicia , palabra muy bonita pero tan difícil de aplicar, porque para pedir justicia tendríamos que anteponer todos nuestros resentimientos y buscar una justicia equitativa , teniendo en cuenta la situación de conflicto y guerra al que estuvimos sometidos, justicia para el terrorista para el que siguió sus ideales buscando una nueva sociedad por medio del tormento y la sangre sin importar la tristeza y desolación que podría dejar , solo su egoísmo de cumplir con la lucha que el mismo comenzó y juro morir hasta el final,
Justicia para los inocentes que no debieron morir, para los huérfanos, para las familias destrozadas, para los heridos y minusválidos cuya vida se trunco y jamás volverá a ser la misma, es decir una justicia para todos, pero dirigimos nuestra mirada hacia el hombre uniformado, hacia nuestras instituciones policiales y militares y sobre ellos recae nuestro repudio y odio. Estos hombres sin opción a equivocarse, a sentir temor, indecisión o rabia de estar en un enfrentamiento que no pidieron , pero que por lealtad a sus principios juraron ante Dios, defender a su patria del enemigo interno y externo, aquellos hombres uniformados también pertenecen a la población con derechos y en los que la justicia es la última en llegar.
Se habla de excesos en una guerra , de injusticias, de errores, pero toda la guerra en si es una injusticia , un soldado sabe que su vida y la del país depende de que cumpla ordenes y con esa consigna entra al campo de batalla, con esa consigna llámese policías o defensores, cumplen una misión, no vamos a entrar en el cuadro matemático de evitar errores , porque estamos tratando con acciones humanos imposibles de predecir y en la cual siempre habrán errores , pero una guerra no se gana en un papel o gráficos estadísticos , se gana combatiéndola , habrán muertes lamentables pero ella es el precio por aniquilar el mal .
La justicia debe aplicarse por igual a todos , pero por lo general la justicia en el Perú se aplica en función al termino monetaria o al interés de personas o agrupaciones políticas, las fuerzas del orden , al no ser deliberantes no pueden exigir justicia para ellos, al no ser un tema de interés político , van quedando relegados, sus deudos, familiares , muchos de ellos inválidos y sometidos al fuero común de la investigación , es decir para ellos la justicia tiene solo un matiz, la indiferencia, la falta de comprensión, la ingratitud del gobierno y de la de la población agitada por políticos que hipócritamente buscan ser los defensores de los DDHH, cuando en el fondo solo se valen del sentimiento humano para ganar favores políticos y enaltecer su ego.
En otros países es común ver en los desfiles nacionales, el desfile de sus veteranos de guerra, a quienes en vida se les agradece y el estado vela por sus deudos, aquí en Perú solo nos acordamos de nuestros defensores cuando mueren, al son de música y palabras elocuentes, les llenamos de flores y símbolos una tumba que muy pocos jóvenes reconocen ni saben quiénes son, a no ser que nos acordemos de ellos si podemos juzgarlos para conseguir algún lucro.
Es deber de nuestras futuras generaciones ,en tiempos de paz, equilibrar la balanza de la justicia, reconocer y agradecer a los defensores de la patria en tiempos de guerra , para que esta justicia y reconocimiento llegue en vida, porque ellos no buscaron una guerra, ellos buscaron la paz aunque para esto tuvieran que armarse y defender a su patria , ellos no buscaron una sociedad al margen de la justicia y de la leyes, como lo hicieron los enemigos del terror.
En tiempos de paz démosle a nuestros héroes de las fuerzas militares el lugar que le corresponde como entidad defensora de los valores patrios , como seres humanos , al ser los primeros en dar la cara en situaciones de emergencia , porque ellos a lo igual que toda la población tienen a su alrededor familias que también sufren por ellos , ellos no violaron su ideal de protección a la nación , démosle la justicia comprendiendo la situación que les toco vivir en tiempos de guerra.
(s) Sofia
<script type="text/javascript" src="http://20blogs.pe/scripts/20blogs-1.js"> </script>




